Hace algunos años venimos dándole vuelta al tema de combinar el entrenamiento físico y la nutrición física, con el entrenamiento y la nutrición espiritual. Ha sido relativamente sencillo encontrar la información, porque siempre la hemos tenido disponible, sobretodo ahora en este mundo digital donde todo se resuelve con un click. Sin embargo, nos encontramos con el gran dilema de como traspasar tanta información a la práctica, y esa es, la tarea realmente más complicada para todos. Tanto física, como espiritualmente, tenemos un millón de excusas para no entrenar nuestro cuerpo, mucho menos nuestro espíritu, de igual manera, tenemos mil maneras incorrectas de alimentar nuestro cuerpo y de nutrir nuestro espíritu, y por lo general escogemos la manera incorrecta, aun sabiendo que tendrá sus consecuencias. Cuando decimos frases como: no tengo tiempo para ir al gimnasio, no tengo tiempo para ir a la Iglesia, que aburrido eso de entrenar, que aburrido rezar, entre ...