Morir con las botas puestas
Todos sabemos que algún día vamos a morir, no sabemos cuando, pero todos pedimos a Dios que nos conceda una buena y santa muerte. Pero, para que eso pase debimos llevar una buena y santa vida, o por lo menos morir intentando llevarla. En este contexto, deseamos compartirles el texto inspirado en la vida y la muerte del Profesor Miguel Lombardo, mi padre. Un hombre que luchó toda su vida por alcanzar la meta merecida. Un hombre que sirvió a su hogar, a su Iglesia y a su comunidad de manera ejemplar. Este hombre tuvo la dicha de morir justo algunos minutos después de su última Misa, en plena reunión de Pastoral y frente al Párroco. Se desvaneció sin avisar, y se fue a un mejor lugar con una buena y santa muerte, sin dolor, sin sufrimiento y justo después de la Eucaristía. Esperamos con este escrito dejar plasmado su pensar y su legado. Un ser humano que con sus acciones y sus pensamientos nos enseñó a aumentar nuestro peso espiritual, hasta desbordarlo en el prójimo y mantener ese ...