Muerte Espiritual


La muerte espiritual ocurre cuando la persona pierde interés o fe en las cosas espirituales, en la Palabra de Dios, y en sus creencias y tradiciones particulares.

Un corazón muerto espiritualmente no necesariamente deja de latir, sino que pierde un motivo importante para hacerlo y ese es, su espiritualidad.


Algunas personas suelen decir, yo soy espiritual, pero no religioso, o dicho de otra manera, Jesús es relación, no religión. Suena muy bonito decirlo y hasta da una cierta sensación de superioridad y de seguridad, el sentir que lo que tu creas o no, es solo asunto tuyo y de nadie más. Y todo sigue igual, nada cambia, a nadie le importa realmente si crees o dejas de creer.

Lo que si importa es, que es a tu propio Espíritu al que le estas dando la espalda, dejándolo solo en ese plano espiritual donde estamos llamados también a vivir y actuar.

De manera tal que, la persona que renuncia a su fe, no solo renuncia a sus tradiciones, creencias y costumbres, sino que renuncia a seguir alimentando y entrenando ese espíritu que yace dentro de él, dejándolo sin alimento y sin entrenamiento, en pocas palabras, perdiendo peso espiritual.

Ahora bien, profundizando un poco más. La persona que está miriendo espiritualmente deja de realizar ciertas prácticas que considera le limitaban y controlaban. Ahora pasa a realizar otras prácticas que no necesariamente son las que promueve la fe y la moral. Ahora la persona se guía a sí misma, sigue sus instintos, sus pasiones, sin control, ni límites, ahora siente que si puede ser verdaderamente libre, pero, la realidad es que, se está haciendo esclavo de sus propias debilidades.


Una persona sin una fe fuerte fácilmente prueba alguna droga para hacerse sentir mejor, fácilmente inicia prácticas sexuales diversas para experimentar bien y tomar decisiones en materia de sexualidad basándose en sus emociones y sensaciones, fácilmente puede alimentar su espíritu de manera equivocada y desordenada, facilmente cae en la corrupción y  sin mayor resistencia hacerse parte de una cultura de muerte que promueve leyes y prácticas contra la vida, el matrimonio y la familia.

Esto sucede porque al morir espiritualmente se pierde un sentido que antes se tenía muy claro, el sentido del bien y del mal. Ahora todo depende de cómo quiera interpretar la vida y decidir si algo es malo o no lo es.


Ahora bien, no todo está perdido, la muerte espiritual, por lo menos en esta vida, no es eterna, no sabemos si después de muertos podemos resucitar y renovar nuestra fe, pero, mientras estamos vivos, mientras Dios nos siga dando aliento para vivir y la oportunidad para buscar el bien, lo podemos hacer.

Literalmente, todos podemos resucitar espiritualmente, si por alguna razón, algún abuso o maltrato, algún escándalo o malentendido, alguna ofensa o error de otra persona, ha logrado alejarte de Dios, y morir espiritualmente, podemos resucitar y prácticamente volver a la vida espiritual. Esto puede ser un proceso instantáneo por alguna revelación o corazonada que te hace reflexionar, puede ser también un proceso largo y doloroso, con altas y bajas entre la vida y la muerte espiritual.

No importa cuan largo o corto sea tu proceso, lo importante es que no te dejes morir, que siempre encuentres una razón para continuar alimentando y entrenando tu espíritu, para llenarlo de vida, de amor y esperanza.

Existe un numeroso grupo de personas que a pesar de haber abandonado la fe que heredaron de sus antepasados, buscan de manera conciente y activa los bienes supremos de la verdad, el amor y la justicia, pero apartandose de la religiosidad. No podemos juzgar si han hecho bien o mal, pero tenemos la esperanza que en esa inquietud y búsqueda de la verdad, se puedan encontrar con aquel que los ha venido a buscar y que desde hace 2000 años es para muchos de nosotros el camino, la verdad y la vida. No podemos decir de estas personas están muertas espiritualmente hablando, porque en su corazón buscan el bien y la verdad.

Les dejamos un interesante video del Padre Ignacio Larrañaga sobre la atrofia espiritual, el paso anterior a la muerte espiritual. Cualquier síntoma de atrofia espiritual de los que menciona, merece ponerle atención y reflexionar sobre nuestra salud espiritual.


Recuerda que en la colección de libros “Engorda tu Espíritu y Adelgaza tu Cuerpo encontrarás las herramientas y las prácticas que te ayudarán a entrenar y alimentar tu espíritu de manera que alcances un peso  espiritual y corporal adecuado. Muy pronto estará disponible.

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