¿Cómo surgió el tema de engordar el Espíritu?

Hace algunos años venimos dándole vuelta al tema de combinar el entrenamiento físico y la nutrición física, con el entrenamiento y la nutrición espiritual.

Ha sido relativamente sencillo encontrar la información, porque siempre la hemos tenido disponible, sobretodo ahora en este mundo digital donde todo se resuelve con un click. Sin embargo, nos encontramos con el gran dilema de como traspasar tanta información a la práctica, y esa es, la tarea  realmente más complicada para todos. 


Tanto física, como espiritualmente, tenemos un millón de excusas para no entrenar nuestro cuerpo, mucho menos nuestro espíritu, de igual manera, tenemos mil maneras incorrectas de alimentar nuestro cuerpo y de nutrir nuestro espíritu, y por lo general escogemos la manera incorrecta, aun sabiendo que tendrá sus consecuencias.

Cuando decimos frases como: no tengo tiempo para ir al gimnasio, no tengo tiempo para ir a la Iglesia, que aburrido eso de entrenar, que aburrido rezar, entre muchas otras excusas. El problema es que las excusas no nos van a dar los resultados que esperamos. Es necesario entrenar y nutrir el cuerpo y también el espíritu de manera constante, de lo contrario, perdemos condiciones físicas y perdemos peso espiritual.

Tener bajo peso espiritual nos hace más susceptibles a la intoxicación espiritual, la cual poco a poco puede ir intoxicando nuestro espíritu hasta que la corrupción tiene lugar, y cuando eso pasa, por lo general caemos en negación y en justificación con la excusa que somos libres de hacer lo que queramos sin ningún tipo de responsabilidad por nuestras actitudes y nuestros actos.

Frases como: yo soy así, acéptenme como soy, yo no puedo cambiar, soy como soy gústele a quien le guste, etc. Son las típicas frases de personas que han aceptado algún grado de intoxicación en sus vidas y no están dispuestos a hacer algo al respecto. Algo similar a un alcohólico o drogadicto que sabe que vive intoxicado, pero no logra encontrar la fuerza de voluntad para salir de esa situación. 

Tener exceso de peso corporal nos hace más susceptibles a la intoxicación corporal, al sobrepeso, la obesidad y tantos problemas cardiovasculares, respiratorios y metabólicos, entre otros, como consecuencia del exceso de peso.


Por estas razones, surgió nuestro interés de ayudar por medio de estos libros y estos talleres, a todas las personas para lograr aumentar su peso espiritual y disminuir el peso corporal. De esta manera,  pensamos que podemos, por un lado, disminuir los altos índices de ansiedad, estrés, depresión, violencia y demás consecuencias de vivir una vida alejada de Dios y de los valores humanos más importantes. Y por otro lado, disminuir los altos índices de problemas cardiovasculares, osteoarticulares, respiratorios, metabolicos y demás consecuencias de vivir una vida sedentaria y con malos hábitos alimentarios.

Desde nuestra perspectiva profesional yo, Alejandro como educador físico, entrenador y coach, y Gina como médico, experta en obesidad y control de peso, hemos aportado para que este material sea sencillo y fácil de entender para que todos aquellos que desean iniciar su entrenamiento o un cambio de hábitos, lo puedan lograr con éxito.

Desde nuestra perspectiva espiritual, ambos hemos pasado situaciones muy especiales y difíciles que nos han ido acercando a Dios. En otros momentos les contaremos tantas experiencias que han puesto a prueba nuestra fe, pero que nos han ayudado a crecer espiritualmente y a servir cada vez más y mejor al Señor. 



En esa búsqueda por acercarnos más a Él y de reconocerlo como autor y Señor de nuestras vidas, nos encontramos con esta misión, escribir un libro que conjugue ambos mundos, el físico y el espiritual. Al inicio lo veíamos muy difícil, sobretodo porque no nos sentíamos dignos de llevar tan grande misión, hasta que entendimos que es precisamente llevar adelante la misión, la que nos ayuda a ser más dignos de encontrarnos, o más bien, dejarnos encontrar por Él.

Él siempre esta allí, esperando por nosotros, para que le entreguemos nuestra vida y nuestro corazón, el engordar el espíritu nos hace cada vez más disponibles para abrirle la puerta, sin embargo, cuánto más lejos estamos, Él, más alto toca a la puerta para que encontremos el camino de regreso. 

Esperamos que con este aporte ayudemos a mejorar el mundo, engordando el espíritu de muchas personas y adelgazando el cuerpo de muchas más. De manera que todos  tengamos un cuerpo y un espíritu sano y disponible para servir a los demás.

Bendiciones y bienvenidos a este blog.

Gina y Alejandro

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