Corrupción Espiritual

Cada día somos testigos de nuevas y diferentes formas de corrupción. En la política, en los negocios, en las leyes, en las escuelas, en las iglesias, en fin, en todo ámbito donde se desarrolle el ser humano puede aparecer este terrible flagelo.
La corrupción tiene lugar en primera instancia en el corazón del hombre, la cual se va gestando poco a poco por las influencias de las toxinas espirituales. Paulatinamente el corazón se va encerrando en sí mismo, con cadenas y candados difíciles de romper, se va instalando hasta que la persona ni siquiera nota su presencia y sus efectos en su vida y la de los demás.

Para limpiar la corrupción del corazón y romper todas esas cadenas que lo esclavizan, es necesario en primer lugar, darse cuenta de su influencia en nuestras vidas. El primer error que se suele cometer es negar que se esta bajo la influencia de la corrupción, a pesar de que para los demás es muy fácil percibir cuando estamos bajo su influencia, la forma en que hablamos, como nos expresamos, lo que compartimos, lo que transmitimos con nuestras acciones y nuestra vida, no es más que un reflejo de lo que tenemos en el corazón.


La raíz de la corrupción es la desobediencia, el pensar que nos gobernamos a nosotros mismos sin ningún tipo de límite o responsabilidad. Esa actitud nos llena de orgullo, soberbia y egoísmo. Es necesario autoevaluarse, reconocer nuestras faltas y pedir perdón por las mismas. En caso contrario solamente se inicia un proceso de permanente estado de corrupción conocido como pecado. Existen varios niveles de pecado, pero ese ya sería un tema para otra ocasión.

Lo importante es que tengamos presente que, así como a nivel físico podemos adquirir hábitos nocivos para nuestro cuerpo como el fumar, las drogas, el comer frituras y dulces, entre otros. A nivel espiritual también podemos cultivar hábitos nocivos como la falta de oración y la exposición frecuente a toxinas espirituales que nos intoxican, entre otros. Es necesario cultivar buenos hábitos de alimentación y entrenamiento espiritual para sanar y renovar nuestro corazón por medio de la acción del Espíritu Santo, renovar nuestros votos bautismales y desintoxicar nuestro espíritu de manera frecuente, para que nuestro espíritu se disponga a aumentar cada vez más su peso, en amor, en fe, en esperanza y en misericordia.



Por el momento los invitamos a reflexionar y evaluar que tanto estamos tentados por la corrupción en nuestra vida diaria, en nuestras relaciones, en nuestro trabajo, en nuestra comunidad, en las cosas sencillas, o en las cosas grandes, que tanto bien o que tanto mal estamos haciéndonos a nosotros mismos y a los demás. No es una tarea fácil, y requiere altas dosis de humildad, paciencia consigo mismo y sobretodo abrir el corazón y dejar que entre aquel que todo lo puede purificar, sanar y restaurar.

Este y muchos otros temas los desarrollamos en nuestro libro "Engorda tu Espíritu y Adelgaza tu Cuerpo" el cual puedes adquirir por Amazon y pronto lo tendremos disponible también en físico.

Que tengan un gran día en el Señor. Bendiciones.

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